Si te gusta reventar granos, es hora de que veas una extracción de cálculos amigdalinos.
La primera vez que me di cuenta de que tenía un cálculo amigdalino, tenía nueve años. Me había despertado con dolor de garganta, y al mirar mis amígdalas en el espejo con una linterna, vi un bulto blanco adherido al lado de una de ellas. Intenté hurgar en él, pero estaba *atrapado* de alguna manera […]